martes, 15 de septiembre de 2009

Por una nueva Ley de Medios

Soy una escritora compulsiva; aunque, en estos tiempos agitados que no permiten disponer de los momentos para desplegar todas las escrituras y reflexiones, escribo al menos dentro mío: sobre la pantalla negra de mi mente se tejen las palabras que me acompañan desde que asoman, por las tupidas persianas de mis ojos, los primeros destellos de luz del día.
Y como el tiempo hoy es cruel, voy a excusarme por no escribir mi propio ensayo u opinión, y voy a dejar esta carta que el escritor Mempo Giardinelli le escribió a Pino Solanas y que se publicó hoy en el diario Página 12.

Cada uno puede sacar sus propias conclusiones acerca del rol de las llamadas izquierdas en los procesos políticos en que más se las necesita.
Finalmente, para coronar esta noche, el Proyecto de Servicios de Comunicación Audiovisual se tratará mañana en el Congreso.




Carta al compañero Pino. Por Mempo Giardinelli


"Estimado Pino: Aunque nunca nos vimos, estuve siempre cerca suyo, por lo menos desde La hora de los hornos. Lo acompañé después, cuando el antimenemismo. Admiré su cine, apoyé su gestión legislativa y hasta hice guardia en la vereda del sanatorio de la calle José Hernández cuando lo balearon cobardemente. Le escribo desde estos humildes pergaminos y desde la simpatía que me produjo su retorno a la política. Y aunque no vivo en Buenos Aires, probablemente hubiese estado entre los que alentaban su acercamiento a Carlos Heller para las elecciones del 28 de junio, que pudieron significar –de haber ido juntos– la sepultura del macrismo.

Estas líneas son para decirle que ahora tiene usted razón en casi todo lo que plantea en la tele: nacionalizar Telecom; garantizar que con los dineros públicos no se hagan negocios privados y muchas otras, casi todas sensatas, anheladas y compartibles. Tiene razón también al fustigar al kirchnerismo en sus desprolijidades, oscuridades y posibles corruptelas. Aunque yo creo que usted exagera cuando los compara con el menemato, porque no son lo mismo. Hay enormes diferencias y le voy a dar sólo tres ejemplos, para no abundar: los K fueron erráticos y desacertados con la propuesta del Tren Bala felizmente congelada (yo escribí en este diario al respecto), pero no fueron los que desmantelaron los ferrocarriles. Los K son esquivos y tienen doble discurso, pero a la Corte Suprema la adecentaron ellos, mientras que Menem instaló y mantuvo allí a una especie de pandilla adicta. Los K llevan adelante una política de Defensa ejemplar, como nadie llevó en este país en democracia. Y tenemos hoy una Ley Nacional de Educación que vino a sustituir la destructora Ley Federal de Menem, Decibe y García Solá.

Son más de tres ejemplos, y dejo de lado una política de derechos humanos como millones de compatriotas, y supongo que usted también, siempre quisimos por lo menos desde 1983. La cual es muchas veces más declarativa que efectiva, desde ya, pero innegablemente permitió avances extraordinarios en el más árido y dificultoso terreno de la recuperación democrática.

Por favor, Pino, no se le ocurra simplificar esto acusándome de kirchnerista, porque no lo soy. Tampoco formo parte de la Carta Abierta de intelectuales, ni tengo amigos en el poder, ni me deben ni debo favores. En 2003 no voté a Kirchner y en 2007 sí voté a Cristina, como lo hicieron millones de argentinos/as que ya veíamos el avance de toro furioso de una derecha conservadora que –lo viene probando– es capaz de decir y hacer absolutamente cualquier cosa.

O sea que le hablo –le escribo– como un simple compatriota, independiente a rabiar, ni sé si de izquierda, que tiene la posibilidad de hacer público su pensamiento. Y que se siente alarmado por lo que considera su ceguera, Pino. La suya y la de algunos de sus respetados compañeros más cercanos.

No se ofenda, que la ceguera no es insulto. Es simplemente la imposibilidad de ver. Y a mí me parece, dicho sea con todo respeto, que usted no ve por lo menos lo siguiente:

1. Que éste es un proyecto superador, aunque tenga puntos cuestionables. Hoy nuestro país tiene la oportunidad de sancionar un régimen nuevo, infinitamente mejor que el horrible mamarracho que es la ley de Videla. Le recuerdo, al respecto, que si usted y los que le responden no votan esta ley, de hecho y aunque quieran diferenciarse, serán responsables de que sigamos regidos por esa ley infame, la 22.285 de la dictadura.

2. Que a millones de compatriotras nos importa un pito la pelea entre Clarín y Néstor K. Pero sí nos importa que esta será una ley antimonopólica. Abre espacios a la participación de sectores marginados (y tiene usted razón en que por esa puerta pasarán las fundaciones de las grandes empresas, pero en la Argentina hay miles de fundaciones serias y honradas, dicho sea advirtiendo que la que yo presido no tiene el menor interés en ser de la partida). Pone límites como nunca los hubo, y aunque es verdad que es oscura la autoridad de aplicación, le recuerdo que hoy ni siquiera hay autoridad, pues lo que hubo hasta ahora fue un Comfer idiota. Protege a la infancia y la niñez. Fomenta el cine argentino y la producción nacional. Y respecto de las telefónicas, el tema parece haber quedado resuelto ayer.

Entonces, ¿cómo oponerse, Pino? ¿No se da cuenta a quién/quiénes va a favorecer el rechazo de esta ley? ¿Cómo van a hacer después sus diputados, una vez diferenciados del Gobierno, para diferenciarse de cívicos y republicanos que están más ciegos que Polifemo y que por desdicha no saben lo que hacen, escupiendo sobre sus historias y sus trayectorias?

¿Cómo es posible que el fanatismo anti K los lleve a coincidir con lo más reaccionario del país, esos sectores que siempre frenan el carro de la Historia? Y no es que los K signifiquen la modernidad –Dios libre y guarde–, pero ésta no es “la ley K” que dicen los cartelitos bajo los que usted habla en los muchos programas a los que ahora lo invitan. Esta ley es de cientos de organizaciones y de miles de personas y comunicadores que venimos luchando y haciendo docencia desde hace muchos años. Sería bueno que eso se respetara; que usted y los diputados que le son leales lo tuvieran en cuenta.

Porque es necesaria esta ley, aun con sus errores, Pino. Por más que usted tenga razón en casi todo lo que cuestiona, hay algo que es seguro: para el pueblo argentino nada va a estar peor con ella, y muchísimas cosas tendrán mejores posibilidades. Pero todo va a ser mucho peor si la rechazan.

Dios o el destino, o el ignoto Ojalá quieran que usted y los suyos no se equivoquen. Porque va a ser un error fiero. De consecuencias peores que cualquiera que usted imagine para este país después de esta ley.

Un saludo atento, respetuoso y cordial."

lunes, 7 de septiembre de 2009

El compromiso vuelve a ser jóven.

El espacio Carta Abierta se conformó en el año 2008, a partir del conflicto desatado entre el Gobierno Nacional y las patronales agropecuarias nucleadas en la llamada Mesa de Enlace, a raíz del tratamiento de la Resolución 125 que impulsaba las retenciones móviles para el sector. Un conflicto que, con el correr de los días, desnudó el complejo entramado de lógicas de poder de un sector privilegiado de la economía argentina que no se resignaba a perder parte de su renta extraordinaria, obtenida durante los años de recuperación y fuerte impulso de las exportaciones a partir de 2003. Lo que también quedó al descubierto fue la falacia acerca de la supuesta representatividad que estas cuatro patronales tenían con respecto al resto de los productores agropecuarios; pese a que en ese momento, y aún hoy, se arroguen el derecho de autodenominarse "el campo".
Esta experiencia ha abierto un espacio de reflexión, debido a que puso de relieve actores e intereses hasta el momento desconocidos por gran parte de la población argentina. Además, puso en juego la institucionalidad democrática, bajo el aliento de voces destituyentes y oportunistas que cabalgaron sobre el malestar general que pudo tener lugar, en gran parte, por la desinformación y el desconocimiento acerca de nuestra realidad argentina, y su historia, las complejas relaciones de poder en que se enmarca; y, fundamentalmente, la realidad del campo profundo que no salía en las primeras planas ni en los zócalos de los medios de comunicación aliados con las patronales y consustanciados con la finalidad de debilitar al Gobierno Nacional de Cristina Fernández.
Carta abierta surge como la expresión de muchos y reconocidos intelectuales y trabajadores de la cultura que tomaron partido en la coyuntura política, social y cultural de su tiempo para defender la institucionalidad y el proceso que representó otra manera de hacer política a partir del año 2003. A través de sus diversas producciones y acciones, que se tradujeron en cartas públicas, en cartas abiertas, lograron echar luz acerca de diversas cuestiones medulares para la comprensión de los tiempos que corren y lo que está en juego no sólo en nuestro país ,sino en el toda América Latina. Una región, sin duda, amenzada por la restauración conservadora que pretende echar por tierra las conquistas populares obtenidas en los útlimos años de la mano de gobiernos que plantearon un viraje respecto a las anteriores políticas neoliberales de exclusión.

Y de esta manera, en el despertar de las conciencias que claman por la participación activa, le llegó el tiempo a los jóvenes. Luego de las elecciones legislativas de junio de 2009, ante el amargo sabor de una urna que arrojó un resultado favorable, sobre todo en Provincia de Buenos Aires, a los sectores de derecha, un grupo de jóvenes decidimos asistir al llamado de la participación y el compromiso con nuestra sociedad. Es así que, después de cinco reuniones, se llegó a la elaboración definitiva de un documento que resume nuestro trabajo en debate colectivo, nuestras esperanzas y deseos de proyectar en el presente y futuro las bases para la concreción y la defensa de un Proyecto de país Nacional y Popular.

Queda demostrado que las adversidades y la virulencia de los conflictos desatados en los últimos años pueden ayudarnos a romper las estructuras de pensamiento y conducta heredados e impuestos bajo lógicas mezquinas; permitiéndonos recobrar viejos sentidos y resiginificar otros.
Es nuestro deseo seguir trabajando y formándonos, para poder demostrarnos que, como jóvenes, tenemos mucho para ofrecer desde los diversos lugares que ocupamos. La pluralidad de esta espacio nos ofrece un desafío enriquecedor que tiene un objetivo fundamental: constituírnos como voces críticas de la realidad, sin perder la fuerza que da la unidad para aquellos temas que reclaman nuestro cotidiano compromiso con la construcción de una sociedad más equitativa, más informada, en fin... más justa.

El viernes 4 de septiembre, el Centro Cultural de la Cooperación nos brindó un espacio para poder presentar oficialmente la Carta Abierta a todos los jóvenes. Nos acompañaron dos "grandes de Carta Abierta": el cineasta "Coco" Blaustein y el sociólogo Mario Toer.
Esta es la Carta y la comparto con todos ustedes.


CARTA ABIERTA A TODOS LOS JÓVENES

Somos parte de una generación moldeada por los poderosos en los límites de la apoliticidad y la desmovilización. Es como un karma de nacimiento. La política vista como corrupción, el no te metas, la fragmentación de las opciones de resistencia, y la absorción del potencial contestatario del estudiantado y la juventud por formas mercantilizadas de expresión y participación ajenas a la política son todos aspectos que se vinculan de forma indisoluble con la realización del proyecto neoliberal noventista. Todos los jóvenes, lo querramos o no, estamos signados por estos aspectos que configuran nuestras formas de relacionarnos con el mundo. Ser conscientes de este rasgo es quizás un primer paso que contiene la posibilidad de su cuestionamiento y reversión.
Afortunadamente, a fines de la larga noche neoliberal, iniciada con el golpe militar del '76 y profundizada en los '90, comenzaron a desarrollarse movilizaciones que marcaban otros caminos de resistencia frente a los poderes económicos y políticos que detentaban la hegemonía cultural de la sociedad argentina. En los albores del nuevo siglo, fueron sectores de diversa índole (estudiantes, piqueteros, movimientos sociales y barriales) los que se alinearon contra un gobierno que, habiéndose erigido como la versión “prolija” del menemismo, arrastró al país, a fines de 2001, a la crisis de un neoliberalismo colapsado, ya de difícil sustentabilidad.
Con el ocaso del Consenso de Washington, han comenzado a emerger en toda América Latina, y en la Argentina a partir de 2003, gobiernos que han cuestionado al neoliberalismo y permitido la apertura de canales para la organización de los sectores populares y las clases subalternas, así como la producción de experiencias que apunten a la posibilidad de pensar nuevos horizontes emancipatorios.
Como jóvenes nos sentimos interpelados, como nunca antes, frente a un proyecto nacional y continental que demanda nuestra participación y organización para exigir su profundización frente a una derecha que rápidamente se reorganiza en toda la línea, dispuesta enérgicamente a recuperar el tiempo y sus privilegios perdidos. Es esta misma derecha, que ayer en el gobierno consolidaba un modelo de abierta exclusión social para la mayoría de la población, la que hoy de forma hipócrita finge alarmarse ante la pobreza existente apropiándose y vaciando de contenido las reivindicaciones de justicia social dentro de sus mezquinos programas.
La confrontación política nacional entre los dos bloques en disputa actualmente existente no da lugar a desentendimientos o neutralidades: de un lado, tenemos el bloque hegemonizado por los medios de comunicación, las corporaciones empresariales, las patronales agropecuarias y seguido por parte de la clase media, así como una porción de los sectores populares, entrampados por el bombardeo mediático que promueve la ofensiva restauradora. Del otro lado, tenemos un gobierno apoyado por buena parte de las principales centrales de trabajadores, así como por el grueso de los movimientos sociales, y que hoy ha sido hostigado por el acoso de la derecha y la desorientación de algunos grupos de izquierda.

La nueva temporalidad abierta en el 2003, con su rescate de la política y lo público, la memoria y los derechos humanos, su política de integración regional, así como con un modelo económico productivista, consiguió en su momento el suficiente respaldo electoral pero no logro convertirse en un consenso activo para la construcción de un modelo de país alternativo al del capitalismo dependiente. La polarización del debate político y la derrota electoral de Junio de este año, nos muestran que un gobierno cuestionador del neoliberalismo es cada vez más molesto para unos sectores dominantes que se reorganizan, que están logrando legitimarse y que buscan una expresión propia para la gestión política del capitalismo dependiente. Como contrapartida, este proceso ha posibilitado la politización de un sector de la intelectualidad, de los trabajadores de la cultura, que aspiran a profundizar los procesos de ruptura con el neoliberalismo y que han aportado, desde las sucesivas Cartas Abiertas, una reflexión que contribuye a que podamos recuperar la esperanza por la emancipación.
Ante esta situación, nos preguntamos dónde ha quedado la poderosa gravitación social y política de los jóvenes en este contexto en el que se intensifica el debate entre dos proyectos antagónicos para la sociedad argentina.
Desde los protagonistas de la revolución de mayo de 1810 en adelante, otras generaciones juveniles de nuestro país y Latinoamérica han sabido gravitar en la escena política. Cierto es que otro era el contexto, pero se definía igualmente por un renacer de los pueblos, que se mostraban dispuestos a sacudirse las ataduras de la opresión. Algo similar se vislumbra hoy como posibilidad de nuestro porvenir latinoamericano. En este sentido, aspectos de la experiencia setentista, más allá de los errores y la trágica derrota, debieran ser recuperados, reivindicadas aquellas juventudes olvidadas que supieron hacer de la apertura a las experiencias populares que atravesaban la sociedad un sendero que es posible retomar, de manera acorde con nuestros tiempos.
Somos una generación que tiene que optar entonces entre acomodarse en el disfrute de las ruinas heredadas o buscar, crear (y hasta redescubrir) los valores y las nuevas certezas fundacionales con las cuales encarar la construcción de nuestro futuro. Frente a estos desafíos, quizás sea hora de ver que no todo es lo mismo, que realmente hay dos posibilidades distintas en pugna, y que del resultado de este enfrentamiento se delineará el porvenir para el país y América Latina en los próximos años.
Ante la alternativa real de transformación que abre el proceso iniciado desde 2003 ¿vamos a contentarnos con el discurso único mediático que pretende a reducir y agotar toda la rica significación de este complejo proceso con la preconcepción de que se trata simplemente de más de lo mismo?
El complejo tiempo que vivimos nos urge sin espera a buscar una confluencia que permita limar diferencias, organizarnos, intercambiar visiones, renunciar a una inmadurez intransigente y abrirnos a las alternativas de transformación realmente existentes que apoyan vastas franjas de la sociedad. El proyecto político que lleva adelante el gobierno nacional, con todas sus limitaciones, nos ha abierto un espacio decisivo: el retorno de la política como posibilidad transformadora. Como jóvenes no podemos despreciarlo. Hagámonos cargo de ese llamado, repoliticemos el estudiantado, al amigo, al trabajador. Aumentemos la participación, organicémonos para permitir una articulación conjunta entre los jóvenes y una sociedad que pueda ser transformada. No nos quedemos, una vez más, con la conciencia tranquila siendo los “campeones morales” que exclaman consignas formidables pero que difícilmente pueden convertirse en ideas-fuerza que permeen en la sociedad, cuando a duras penas transcienden los pasillos de una facultad o el living de una casa. Este tiempo complejo y estimulante reclama una madurez inmensa para profundizar los cambios contra una restauración conservadora que intenta clausurar una vez más la historia, lo que sin duda no lograremos alcanzar en movimientos autorreferenciales e intransigentes que quedan aislados del resto de la sociedad.

ORGANIZARNOS COMO JUVENTUD PARA DEFENDER LO ALCANZADO Y SENTAR LAS BASES PARA SEGUIR AVANZANDO EN UN PROYECTO NACIONAL, POPULAR, LATINOAMERICANO Y EMANCIPATORIO

¡ESTA ES NUESTRA CONSIGNA!



juventudca@gmail.com
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lunes, 31 de agosto de 2009

Documental "War on democracy" de John Pilger.

John Pilger, reportero australiano, ha llevado a cabo un trabajo formidable en este documental, del año 2007,sobre las democracias que se encuentran en estado de guerra.
La historia de nuestros pueblos es la historia de la injerencia que el Imperio norteamericano, en consonancia con los agentes nacionales en cada país, ha tenido sobre vastos sectores del mundo y con extrema agudeza en nuestros territorios latinoamericanos. Nicaragua, Guatemala, Venezuela, Chile y Bolivia se muestran en este documental como los casos que exponen el más feroz aparato de impunidad en contra de la dignidad de la vida humana y de los movimientos emancipatorios que encontraron su manera de accionar en la conciencia de organizaciones sociales y políticas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI.
Hoy Honduras nos muestra la cara más dolorosa y significativa de lo que pareciera ser una vuelta al pasado; cuando, en realidad, el proceso es el resultado de la emergencia en el país de fuerzas reaccionarias y conservadoras que no duermen y que se han mantenido latentes, celosas y profundamente preocupadas por la conformación de gobiernos en la región con un caracter popular, nacional y emancipatorio.
En este contexto, debemos comprender que la lucha por las reivindicaciones sociales y el establecimiento de una nueva ley que regule los servicios de comunicación son cuestiones estratégicas que, libradas al azar del mercado, han sido funcionales a los grupos de poder concentrados enterrando las posibilidades de un cambio social para las mayorias que esperan aún en las filas de la historia.


sábado, 29 de agosto de 2009

¿Ley de Medios "K"?

Estamos viviendo nuevos tiempos. La iniciativa impulsada desde el Ejecutivo Nacional de una nueva ley de medios de comunicación así lo demuestra. Los anteriores intentos por instalar una nueva ley que regule los servicios audiovisuales en la Argentina fracasaron y la ley 22.285, que lleva la firma de la última dictadura militar y propició el panorama de concentración y desigualdad en este ámbito estratégico en la vida cultural, social y política de cualquier país, mantuvo su vigencia. Los retoques que esta impune ley ha recibido sólo han tendido a incrementar más el panorama de concentración de medios en pocas manos y el surgimiento de los multimedios que controlan la opinión. Este es el caso de las modificaciones por decreto que se llevaron a cabo en la época menemista, con la privatización de canales y la extensión de licencias de 4 a 24 para una persona física o jurídica.
A más de veinticinco años de democracia sigue rigiendo una ley que se inspiró en la doctrina de la seguridad nacional y que usó la tribuna de los medios para enaltecer a un gobierno de facto que, por otra parte, procuraba silenciar el terrorismo de Estado y las violaciones a los derechos humanos. La necesidad de una nueva ley que organice y regule de manera eficaz los excesos de las empresas mediáticas, que han llevado a la concentración y homogeneización de pensamiento y opinión, es urgente. La sola existencia de monopolios u oligopolios informáticos impide la libertad de expresión y el derecho a la información. Nadie puede argumentar que la defensa a los grupos económicos que tienen la titularidad de los medios es la defensa a la libertad de expresión. Sí lo ha hecho Elisa Carrió, cayendo en un profundo laberinto sin retorno. Monopolios y libertad de expresión no son palabras hermanas ni compatibles, no pueden llevarse bien en una misma oración y mucho menos realizar el espíritu democrático en los hechos. Es claramente ilustrativo la postura de parte de la oposición que está empecinada en defender una ley de la dictadura, que cobijó bajo su ala a las corporaciones económicas, antes que a un proyecto impulsado por el actual gobierno de Cristina Fernández. Su fundamentalismo negador ha llegado a extremos insospechados y profundamente peligrosos.
Una de las frases trilladas y comunes que pretenden formar los multimedios y esta parte de la oposición como realidad permanente en la cabeza de los televidentes y oyentes es que se trata de una "LEY K". Cómo si la esperanza de haber machacado desde sus tribunas la idea de que los Kirchner son los demonios de la política les valiera para que una "K" asociada a la ley de medios sirviera para deslegitimarla desde el vamos. Como en muchos otros temas en que estos actores nos mienten y parcializan los hechos, en este olvidan un dato fundamental. Lo que ellos llaman una Ley "K" es el resultado del trabajo conjunto de un montón de agrupaciones conformadas por diferentes actores sociales que han dado luz, a través de la formación en 2003 de la Coalición por una Radiodifusión democrática, de 21 puntos de consenso acerca de cómo debería ser una ley democrática de medios de comunicación. Esos 21 puntos han sido tomados en consideración para la elaboración del anteproyecto de ley que presentó la Presidenta Cristina Fernández en La Plata y puesto en discusión abierta a través de foros realizados en todo el país.
Este jueves 27 de agosto, en el día de la Radiodifusión, finalmente la Presidenta envió al Congreso el Anteproyecto para que sea debatido en diputados. Unos días antes, por la disolución del contrato entre la AFA y TyC, ya se había llevado a cabo la realización de uno de los puntos fundamentales que garantiza la ley: la democratización del fútbol, una actividad que ha dado infinitas ganancias a los grupos económicos que concentraron la actividad.
Desde las 11 hs del jueves, se preparaba una concentración que nucleaba a diferentes organizaciones sociales, sindicales, estudiantes e independientes que escucharon el discurso por cadena nacional de la Presidenta. Desde allí, marchamos hacia el Congreso, con música, cantos y la profunda convicción de defender una ley que es necesaria para los tiempos que corren, la necesidad de nuevas voces y la concreción de una verdadera democracia.
Aquella porción de la oposición que se caracteriza sólo por oponerse, salió a deslegitimar a las pocas horas el proyecto, desde los zócalos de TN se decía que "CFK envió la Ley de medios K" y en Clarín se habló de una ley que busca controlar medios.

En este sentido, es relevante el análisis que realiza Liliana Chiernajowsky:
"El categórico y furioso rechazo de algunos representantes de la oposición al anteproyecto –sorprendente en algunos casos– parece sustentarse en los mismos raquíticos argumentos que esgrimen los grandes grupos mediáticos y sus asociaciones empresariales. Esa coincidencia argumental, funcional a quienes están defendiendo sus intereses corporativos, resulta, sin embargo, inescrutable en los representantes del pueblo.

La competencia política y la crítica al oficialismo no deberían hacer perder de vista un dato básico: los gobiernos cambian y se suceden cada vez que votamos, pero los procesos de concentración en el sector de las comunicaciones han continuado, consolidando situaciones monopólicas u oligopólicas que afectan el derecho universal a la información. La mentada ley de radiodifusión de la dictadura es ejemplar en este punto: al tiempo que muestra las imposibilidades o defecciones de los sucesivos gobiernos constitucionales, pone luz sobre las presiones y logros empresariales en tiempos de democracia.

Las declaraciones de asociaciones como Adepa, cuando se refieren a la libertad de expresión amenazada, están pensando, en realidad, en la libertad de prensa como equivalente al derecho de propiedad. Para ellos, la libertad de información es, en definitiva, la libertad del informador. Siguen aferrados a una consigna que nunca han abandonado: la mejor regulación es la que no existe. En consecuencia rechazan cualquier regulación legislativa que confiera garantías instrumentales a los derechos de quienes reciben información por parte de los medios. E ignoran la evolución histórica que se ha dado en las nociones vinculadas a la libertad de expresión y el derecho universal a la información. Es lo que se pudo plasmar en documentos recientes de organismos internacionales como la Relatoría para la Libertad de Expresión de la OEA (2004), que señalan la necesidad de generar condiciones que garanticen la pluralidad y diversidad del mercado de las industrias culturales e informativas. Esta dimensión de la cuestión no aparece en el discurso de los medios porque involucra directamente sus propios intereses. Lo penoso es que este discurso corporativo del sistema mediático se reproduzca en declaraciones y columnas de opinión de algunos legisladores que tienen el privilegio de escribir en “tribunas” que no están disponibles para opiniones divergentes a la de los dueños de esos medios."

La nueva ley de radiodifusión de la democracia es la madre de todas batallas. En su seno se desenvuelven intricadas luchas de intereses y en el medio, apresadas como siempre, las voces que no encuentran un espacio en las discursividades que circulan socialmente.

Volviendo a la carga

Ignacio Copani es un cantautor argentino comprometido con la realidad social de su país. Es uno de los pocos artistas que ha demostrado un apoyo explícito, a través de su arte y de sus intervenciones públicas, al Gobierno Nacional y a sus políticas orientadas a la construcción de un Proyecto de país Nacional y Popular. En su canción "Cacerola de Teflón", por ejemplo, interpeló a todos aquellos que salieron a las calles con sus cacerolas indignadas defendiendo a las cuatro entidades patronales, que se nuclearon en la llamada Mesa de Enlace, de las retenciones móviles que se quisieron aplicar al sector del agro a través de la Resolución 125. La letra de este tema se convierte en un "contracacerolazo", y pretende desnudar las profundas contradicciones de un sector de la sociedad que entra en cólera con el Gobierno y se indigna de la pobreza, pero defiende a uno de los sectores más concentrados de la economía, sumando con su bulla al ánimo destituyente que imperó en marzo de 2008.
El artista fue agredido y amenazado por su posición en el conflicto y muchas puertas laborales se le cerraron. Sin embargo, siguió escribiendo e incluyendo en su lista general de temas canciones que reflejan su visión acerca de la situación política y social en Argentina.
En esta oportunidad, quiero compartir con ustedes un tema que descubrí hace pocos minutos y que alude a la compleja situación de un vicepresidente que es opositor al Gobierno que integra y que, desde adentro del mismo, lleva a cabo su campaña deslegitimadora y de impulso personal y sectorial. Un claro retrato de la política argentina de nuestros tiempos.



jueves, 13 de agosto de 2009

La pobreza y nuestras miserias

Quiero difundir en este espacio una reflexión del artista y trabajador de la cultura, Ignacio Copani. Quiero ser el eco de un reclamo de racionalidad y honestidad con nosotros mismos y con nuestro país.

Entre el barullo mediático y no mediático que nos azota día a día, resulta difícil encontrar espacios que oxigenen las miradas; y nos permitan, de esta manera, mirar un poco más allá. Revisar la historia que reclama ser comprendida, analizar el presente sin caer en la sustitución por generalización que tira por la borda la diversidad de los escenarios y panoramas que transitamos mientras ayudamos a construírlos. Y, como no puede ser de otra manera, delinear un proyecto futuro que pueda apropiarse de los reclamos de antaño en cuanto a la justicia social y darle efectivas soluciones.

Es nuestro compromiso como seres de la historia presente, tomar partido en las luchas que nos reclaman. Con amor, paciencia, respeto y perseverancia. Con creatividad, sensibilidad y empeño. Desatar las cadenas que impiden la revolución de los sentidos, las sensaciones, las experiencias de liberación que todo ser humano tiene como derecho.



"La pobreza en la Argentina, fue instalada por Néstor Kirchner y Cristina Fernández???

Por Moreno??? Por Aníbal??? Por Alicia??? Por algún otro demonio setentista???

Por el fantasma de Evita??? Por D'elía??? Por los sindicatos??? Por la A.F.A.??? Por Mí???

Entiendo perfectamente que tanto los partidos de oposición como el Partido Multimediático no reconozcan que al menos este gobierno redujo a la mitad la cantidad de pobres desde el día que inició su gestión.

Sería como pedir Margaritas a los Cerdos (y esto no es ninguna referencia al desencuentro Stolbizer - Carrió).

Entiendo también que los que verdaderamente acentuaron los índices y las lágrimas de la pobreza retocen alegres y sin culpas por los canales de televisión. ¿O alguien esperaba que Cavallo u otros que fueron ministros de la década infame menemista y de la alianza tóxico-residual pidieran perdón?

Entiendo también que los sementales del neoliberalismo iniciado con la dictadura militar, destructora de empleos y de vidas, no sólo miren hacia otro lado, sino que sumen a su discurso la preocupación por los pobres.

Incluso entiendo a las viudas del kirchnerismo, a quienes sostuvimos durante años sobre la alfombra roja y cuando hay que poner verdaderamente los mejores y más corajudos atributos sobre la mesa, han preferido escapar como roedores por el tirante oportunista que presupone nuevos tiempos para las viejas derechas.

Los entiendo a todos.

Entiendo que la iglesia se rasgue sus impolutas vestiduras mientras deja librados a su suerte a los propios curas que se embarran en las villas y asentamientos. Entiendo que no reconozcan el fracaso absoluto de la beneficencia sin ir al fondo o la génesis de la desigualdad. Sin hacer ni siquiera la mínima referencia a las actitudes escandalosas de nuestra iglesia durante el festín oligarca que llevó a nuestra comunidad a ser lo que es hoy.

Cuando era chico, en el Padre Nuestro, se rezaba: ¨Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores¨. Hoy se ha cambiado esa frase por: ¨Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden¨. Por lo tanto si ofendo a alguien con estas palabras, se que estoy perdonado y la iglesia, está eximida de afrontar sus milenarias deudas con los pobres de toda pobreza y de toda región.

Pero al único que no entiendo es al tipo común que se instala en el medio de la turba iracunda, difamadora, crispada, golpista, que aplaude los lugares comunes del linaje gorila que hoy ha encontrado en ¨la pobreza¨ (la que ayudó a generar y la que en verdad le importa un carajo) una muletilla más donde apoyar sus odios.

¿Tan hueco quedó su cerebro como para convertirse en caja de resonancia que únicamente puede reproducir el eco de lo que los grandes medios le gritan?

¿Tan vacío quedó su corazón como para no tener una mirada comprensiva hacia el esfuerzo que se hace día a día en el combate contra la pobreza?

¿Cree de verdad que todos los funcionarios que se desempeñan en salud, desarrollo social, educación, áreas de trabajo, comercio, producción, organizaciones populares, municipios, etc, se rascan todo el día y el único que se da cuenta de que hay pobres es el presidente de la Sociedad Rural?

¿Tan mansamente acepta que la línea de pobreza se trace de acuerdo al ingreso de una familia y no a otros factores?

Siendo así, alguien que gana $1.200.- es pobre, pero si gana unos mangos más deja de ser pobre. Prefiero medir los términos de pobreza a través de las chances de inserción que tengan los ciudadanos, de la realización en el trabajo de los jefes de familia, de las posibilidades de estudio de sus hijos, del acceso a la cultura y al deporte de los mismos, de las condiciones de infraestructura, servicios, agua, energía, pavimento y otros ítems del mínimo confort que uno precisa para desarrollarse.

Nadie puede decir que el gobierno atente contra ese esquema que puede sacar de la pobreza a una persona.

Nadie puede acusar al gobierno de tapar cloacas, cerrar canillas, cortar cables y romper caminos (salvo al gobierno de la ciudad de Buenos Aires que sigue empeñado en asfaltar calles que ya estaban asfaltadas).

Todo lo contrario. Quien camine el país verá la sensacional cantidad de obras en esa dirección que se vienen llevando a cabo y si lo camina bien, también se dará cuenta de la gran cantidad de obras que faltan todavía.

Desde el chicaneo de los canales de noticias se enciende la alarma al comprobar que hoy nacerán miles de pobres. También nacerán miles de hembras, miles de machos, miles de morochos, miles de rubios, miles de porteños y miles de provincianos. Si este es un país con pobres, es lógico (e injusto) que nazcan pobres, pero esos medios jamás dedican un minuto de hidalguía para reconocer el empeño que pone esta administración política para utilizar la mejor herramienta que imponen estos tiempos: El Trabajo.

Trabajo. Unica y principal barrera que pueda frenar todos los dilemas sociales que nos angustian. Trabajo, que dará más educación, más bienestar, más seguridad y ojalá... más trabajo.

El sordo que no quiera oír (o sea, el peor) que no escuche nada del mundo que habitamos. Que se haga el oso cuando se entere que en Estados Unidos, en un año y medio, se han despedido más de 7 millones de trabajadores y que ya en 2009 se ha batido el record de quiebras de pequeñas empresas. Que tampoco oiga de los millones de despidos en Brasil y en España (dije despedidos en un año, no desocupados, que son muchos millones más), pero que sepa que en Argentina eso no está pasando. Que mientras los sindicatos del mundo espadean por mantener los empleos, aquí se discuten aumentos de salarios.

Y que sepa que mientras el gobierno se hace cargo de infinidad de espacios de empresas que dejarían a miles de argentinos en la calle, nuestros grupos del monopolio mediático (esos mismos que se escandalizan con la pobreza) no permiten en sus feudos que haya, por ejemplo, delegados gremiales. Encima llenan sus redacciones con estudiantes pasantes contratados por 2 pesos, por 2 días. Y no nos olvidemos tampoco de nuestros grupos de agronegocios (esos que se han autodenominado ¨la patria¨ y se dicen conmovidos por la pobreza) que mantienen a la mayoría de sus peones sin cobertura médica, ni seguro de trabajo, sin respeto de horarios, asignaciones especiales... en fin... en negro, bien negro.

Si gobernar es crear empleo, apuesto todo al gobierno para que siga gobernando. Ni una ficha le pongo a quienes, con tal de limarlo día a día, hablan hoy de la pobreza , cuando por cierto, la única pobreza con la que tienen trato cotidiano, es la pobreza de su memoria, de sus ideas y de sus ideales."

lunes, 3 de agosto de 2009

Desandar la historia



[...]BUENOS AIRES Y SU CITY

No supieron ser en su país los hombres de la "city" y la "city" fue extranjera. Por la estúpida vanidad de esa clase, el país frustró la ocasión de capitalizar para el desarrollo nacional la oportunidad que la historia le brindaba. Dilapidaron en consumo superfluo la parte de la renta nacional que la burguesía extranjera les dejó a cambio de la renuncia de su función histórica; cuando la divisa fuerte se acabó dejaron de ser ''los ricos del mundo" y volvieron para ser "los ricos del pueblo", no en razón de la riqueza que pudieron crear, sino del privilegio que les permitió acumular su condición de titulares del dominio, en la valorización de las tierras originada en la transformación y lo poco que invirtieron en la producción primaria. Volvieron a cuidar aquí ese orden en virtud del cual, ya pobres en el mundo, se les permitía ser ricos en el país por comparación con los más pobres, a condición de garantizarle a la infraestructura extranjera de la producción el cómodo usufructo del intercambio. Así, la expansión agropecuaria, que fue la más grande oportunidad que tuvo el país de capitalizarse, como consecuencia del fracaso de su burguesía sirvió para consolidar su situación de dependencia. En la medida que esa clase no cumplió el papel que correspondía a una burguesía, se resignó a ser la fuerza interna dependiente cuya misión ha sido impedir toda modificación de la estructura. Es lo mismo que pasa con los ejércitos en todos los países periféricos: o intentan la realización nacional cumpliendo como tales con su destino histórico, o se convierten en una mera policía del orden conveniente a los de afuera. Esa diferencia que hay entre el soldado y el cipayo ocurre en el orden económico según la burguesía cumpla funciones nacionales o simplemente sea un sector dependiente.
LOS "PROGRESISTAS" DEVIENEN ANTIPROGRESISTAS
Cuando la producción agropecuaria llegó a los topes previsibles y la población siguió creciendo, ya no sólo dejó de cumplir su papel como burguesía, ante el peligro de que la realidad, imponiendo las leyes de la necesidad, alterase la estructura a que se ligaba. De la euforia del progreso y su hipertensión, que vivió tirando manteca al techo, pasó a la lipotimia del miedo a la grandeza. Quiero aquí recordar la frase de ritual de la vieja oligarquía que he dicho al principio de la nota: '"Cien millones de argentinos conducidos por la azul y blanca ante el trono del Altísimo". Y agregar dos citas que no me cansaré de reiterar, porque definen los dos extremos entre la euforia de los triunfadores y la derrota de los sometidos que quieren someter el país. En 1956 el Dr. Ernesto Hueyo, ex ministro de la Década Infame y personaje representativo de su clase, sostiene en un artículo de "La Prensa" que el país tiene exceso de población y sólo se le ocurre una solución: que emigre el excedente de argentinos innecesario para la economía pastoril. En 1966 el presidente de la Sociedad Rural, Sr. Faustino Fano —un nuevo incorporado a la alta clase— expresa el pensamiento de la misma diciendo en el habitual banquete de la prensa extranjera —donde los primates del país van a dar examen de buena conducta e higiene mental— que la población conveniente a la República está en la relación de cuatro vacunos por cada hombre. Ajustándonos al cálculo de este último, y partiendo de una existencia presumible de 45 a 50 millones de vacunos, hoy no debería tener más de 12 millones de habitantes. Si tiene 25 millones se ha excedido en el 100 por ciento. ¡A esto ha llegado la élite que se dice continuadora de la que jugaba a los 100 millones de habitantes y los prometía ante el trono del Señor! Y lo terrible es que tiene razón si el esquema económico argentino ha de ajustarse al destino que le tienen reservado al país los que se creen sus dirigentes por derecho propio, los que habitualmente sacan al Ejército de sus cuarteles, los que habitualmente vuelven a meterlo en los mismos y los que ponen al frente de la economía a los expertos profesionales que se turnan en su dirección.


[...]


Arturo Jauretche

EL MEDIO PELO EN LA SOCIEDAD ARGENTINA.

jueves, 30 de julio de 2009

Escenarios, preguntas y esperanzas.



Qué difícil. Tratar de comprender lo que sucede en nuestro suelo y, además, lo que pasa en los pueblos hermanos cuando las voces han sido hegemonizadas por una campana que resuena al son del compás de la desigualdad y que anula la diversidad. ¿Cómo ganarán la batalla de lo discursivo aquellas otras miradas, cómo se abrirán terreno si los medios para hacerlo se conglomeran en los grandes multimedios que llevan la consigna de la respetable libertad de expresión hasta límites escandalosos que desvirtúan el total sentido de esa palabra y su esencia al servicio de la verdad comprometida con la justicia social?.

Pero ¿por qué debería a los grandes medios de comunicación interesarle esa justicia? Bien sabemos que los medios de comunicación son grandes empresas que construyen realidad social, actualidad social, con un impacto en el conjunto de la sociedad que puede determinar las decisiones y los movimientos; influír en la construcción de subjetividades, en la formación de cosmovisiones del mundo. En este sentido, es mucho lo que se juega en este entramado de relaciones y el aprovechamiento de ese poder al servicio de interes personales o sectoriales para alimentar un esquema que privilegie a los más poderosos y mantenga al márgen a los marginados__si bien es condenable__ es muy real.
Ellos llegan dónde nosotros no llegamos, abren una especie de ventana donde su marca indeleble (que busca volvernos endebles) puede permanecer sutilmente oculta, pero jamás ausente. Por algún motivo, en dónde se involucran procesos que juegan en el armado de la verosimilitud, les creemos. Pero quizá lo más difícil, en este escenario de grosera concentración de medios__ que podrían dar espacio a miradas con mayor amplitud y a voces constructoras de justicia__ sea ejercer el sano ejercicio de la crítica y de la duda ante el torbellino mediático que consumimos día a día.
Porque parece que ser consumidores de estos singulares discursos es convertirse en seres pasivos embestidos por el producto. Así como damos mil vueltas para comprar un electrodoméstico y pedimos al vendedor las descripciones, las cualidades, las garantías; preguntando y re preguntando para tener el convencimiento de que aquellas características se corresponden con lo que el producto tiene para ofrecer; la misma actitud deberíamos adoptar con los productos mediáticos.
Pero es indiscutible que las noticias tendenciosas, la manipulación de los conceptos, la antidemocrática concentración y sus titulares al unísono, conforman y agradan a parte de la población afín a sus mensajes.
¿Cómo resignar una herramienta tan importante y dejarla en manos de grupos económicos que se diversifican y someten a los sin voz? ¿Cómo claudicar ante la lucha por una nueva ley de medios audiovisuales? ¿Cómo abandonar la consigna de llevar la democracia a la instancia mediática, de pluralizar las mentes a través de los discursos multicolor; de acabar con las polarizaciones, el etnocentrismo cultural, la espectacularización y banalización de la política (sobre todo por parte de los empresarios que juegan a ser políticos y aprovechan su hegemonía en los medios para lanzarse al escenario mediático y desde allí construír su candidatura de mercado)?

Porque es necesario que los medios de comunicación en Argentina sean capaces de llevar a la ciudadanía, con seriedad y responsabilidad, todas las acciones del Gobierno y de la oposición (sin retacear información y relegar a la condición de "no noticiable" a aquellos datos que podrían aportar a una decisiva comprensión de las relaciones en juego). Porque no es saludable, a la vez que es un indicador de la falta de canales de diálogo o el mal uso de los existentes, que el Gobierno "salga a comprar" voceros temporarios para que todos y todas estemos informados de las gestiones llevadas a cabo, o buscar desesperadamente consenso en la ciudadanía.
Porque insisto en que no llegamos al campo del debate, que en la vida social se tiñe de una reprobable violencia e intolerancia discursiva, con la información necesaria. Se nos escapan datos; mas bien, los medios nos escapan datos. Hace falta poner sobre la mesa lo mejor y lo peor de nosotros como sociedad. Hace falta darnos cuenta de que los que tenemos las fuerzas necesarias para hablar y el hambre no nos acecha, tenemos la responsabilidad de nuestras palabras y nuestros actos por aquellos que ni hablan ni comen.
Entonces, ¿cómo no insistir en la concreción de esta ley de medios? Porque ya no es "de un Gobierno", ni se busca enaltecer a éste cuando nos proclamamos en la defensa de esa ley. Es un arma, una herramienta, quizá la única que tienda a la pacificación al permitir que el abanico de opciones, cosmovisiones e ideologías llegue a las audiencias para que puedan elegir y formar opinión por sí mismas.
Es éste parte del embate social, ideológico, mediático que nos deja mal parados, desolados, eclipsados y confusos. Que evoca las reminiscencias del colonialismo, el desprecio por lo nuestro (porque quizás establecer "lo nuestro" en esta Argentina pluricultural sea tan difícil como aceptar los derechos de los pueblos indígenas, verdaderos dueños de estas tierras). Que acecha con un resurgimiento de lo peor de la derecha (siempre excluyente, antidemocrática y vende patria). Es éste el escenario en que esas reminiscencias amenazan con volverse palpables y aniquilar los logros sociales obtenidos durante duros años en que nuestro país comenzó a revertir los peores pronósticos augurados por tantos economistas "de prestigio".
Y tan confusos y vulnerables nos deja este nuevo contexto, que pareciera pecado rescatar las buenas acciones de Gobierno. Cómo si no hubiera ya amplios sectores mediáticos al servicio de la vociferación de sus errores (que muchas veces son aciertos traducidos en errores por los sectores de poder, al considerar el peligro de sus propios intereses). Los verdaderos errores del Gobierno sólo son apreciados con la comprensión necesaria por aquellas personas de diferentes tradiciones militantes, culturales, políticas e intelectuales que no gastan sus energías en reparar en la estrategia de la demonización y saben ver más allá. Por los ciudadanos que ejercen la honestidad en la formulación de sus opiniones y son cuidadosos a la hora de analizar el panorama. Porque aquí el discurso encarnizado del "peligro comunista", la mirada desconfiada y de reojo a la unión latinoamericana, la construcción del Presidente venezolano, Hugo Chávez, como el demonio causante de todos los males, asombra por tener raíces en ningún argumento valedero y esconde el profundo temor de la intervención estatal a favor de los intereses de la justicia social y la mayor igualdad. Porque aquellos que demonizan al estado con el discurso de su ineficacia y nido de corrupción no tienen problemas de silenciar los crímenes del Estado en el terrorismo organizado, en la gestión estatal durante décadas a favor de las grandes empresas nacionales y multinacionales, mediante políticas privatizadoras y excluyentes.
A veces siento que ante este escaso o nulo márgen para la defensa de lo obtenido, el acto de acentuar los logros es un acto de justicia. Y lejos de alejarme de la mirada crítica hacia la actual gestión, desvestir a los falsos demócratas de sus ropajes inmaculados y de sus discursos que hablan de la pobreza en bocas en que no cabe esa palabra, también es un acto de justicia.
¿Cómo no anhelar que la ciudadanía comprenda estas simples premisas? Si estamos ante una lucha por la apropiación de los conceptos y en contra de la resignificación de otros que juegan un importante rol en la comprensión del mapa construído. Si es necesario profundizar las buenas políticas para que los logros obtenidos sean redistribuídos y puedan llegar a los que aún esperan sentados en las filas de la historia.
Si hoy tienen prensa más las divas antipopulares con sus discursos obsoletos y destituyentes en vez de representantes de asociaciones de los diferentes grupos sociales o dirigentes campesinos e indígenas que luchan por la reivindicación de sus derechos. Si los que elegimos no tomar como verdad indiscutida la opinión construída por los grandes multimedios, si los que no seguimos esa corriente de opinión nos sentimos cada día más decepcionados de nuestros periodístas, comunicadores sociales, y medios de comunicación masiva. Si por oponernos a tradicionales entidades con voceros antidemocráticos, ahora nucleados en una mesa de desenlace respecto de los intereses del pueblo que siempre espera, nos tildan de "asquerosos K", de personas "anticampo" que no comprendemos que el sector "trabaja para darnos de comer". ¿Cómo no querer sumar esfuerzos para revertir esta absurda y penosa situación, cómo no buscar fuerzas en aquellos hombres y mujeres de la historia que se volcaron en sus prolíficas vidas a ser voces y manos trabajando por causas justas?
¿Cómo no querer una Latinoamérica unida y solidaria, manteniendo la autonomía, pero dejando de mirar a cualquier parte cuando un pueblo hermano como Honduras padece el hostigamiento de una dictadura cívico-empresaria-mediática-militar que atropella a los valientes que arriesgan su vida por la restitución del hilo constitucional?
¿Cómo no llorar, cómo no cansarse, cómo no esperar, cómo no esperanzarse con un presente mejor?

domingo, 26 de julio de 2009

María Eva se fue en invierno. Evita NO.





"Quiero hacer hasta el último día de mi vida la gran tarea de abrir horizontes y caminos a mis descamisados, a mis obreros, a mis mujeres. Yo sé que, como cualquier mujer de pueblo, tengo más fuerzas de las que aparento tener y más salud de la que creen los médicos que tengo. Tal vez un día, cuando yo me haya ido definitivamente, alguien dirá de mí lo que muchos hijos suelen decir, en el pueblo de sus madres cuando se van, también definitivamente: ¡Ahora recién nos damos cuenta que nos amaba tanto!"
Eva Perón.

viernes, 24 de julio de 2009

Construcciones e implicancias

A menudo me siento impotente y defraudada. Trato de hace un paralelo, de buscar situaciones afines. Me pongo a pensar que quizás sienta lo mismo el trabajor de la tierra que se ve despojado de ella, de su medio de subsistencia y con el, también de las formas propias de cultivarla, de producir frutos sanos que nacen en ambientes sanos. Ese productor ve cercenados sus derechos y en la tierra ya no advierte aquella fértil bendición: demasiados plaguicidas, fertilizantes y semillas transgénicas responden a intereses corporativos multinacionales y no a la soberanía alimentaria, a la promesa de la tierra que extiende su amplia generosidad a todos los hombres.
Trasladando esta experiencia a mi desazón, el paralelismo me viene como anillo al dedo. En un futuro cercano seré una trabajadora en los medios de comunicación, pero varios obstáculos se presentan. Ya como parte de la audiencia me siento despojada de una opinión o construcción de la realidad que me represente en la mayor parte de los medios de comunicación argentinos. De esta manera, no puedo más que sentir alivio, asombro y hasta una incontenible alegría cuando algún vocero se hace eco de mi voz y reproduce, ante esta obsena concentración multimediática, una interpretación de los hechos que, en mi opinión, hace justicia a la verdad. Es decir que, al igual que el trabajador de la tierra; esta futura trabajadora de los medios que incursiona humildemente en sitios como los blogs, experimenta en ellos un cambio fundamental, un rol cada vez más marcado a favor de intereses corporativos y políticos y en contra de la democratización de la información y el espacio de lo discursivo como área para la construcción de relatos que busquen la mayor objetividad posible en el marco del compromiso con la verdad y la justicia social. Porque los medios de comunicación también parecen estar llenos de fertilizantes, de plaguicidas, de transgénicos y vinculados con las multinacionales. Los medios, al igual que la tierra, ya no son (o nunca fueron) lo que deben ser: sus propietarios cada vez son menos y sus propiedades cada vez son más. Así como hay campesinos que ya no tienen tierra para cultivar (la gran paradoja de esta región de abundancia) hay miles de ciudadanos que no tienen un medio donde expresar sus opiniones y de ese modo conformar un abanico que se caracterice por la pluralidad y la diversidad. Literalmente, los medios de comunicación están llenos de soja. Por este motivo, no cabe esperar que ningún defensor social y ambientalista se entusiasme con la idea de que en algún gran medio de comunicación se puedan denunciar las irregularidades, el desparpajo y la miseria que siembra la soja (y todo su escuadrón de productos relacionados) en los suelos argentinos y el impacto económico/sanitario/social entre sus pobladores.
Y esta asociación es sólo un ejemplo de las desagradables coincidencias que permiten visualizar cómo instrumentos sociales, que pudieran ser utilizados para construír espacios más justos, se vuelcan, por el contrario, a dar vida y legitimar sistemas económicos, modelos ideológicos, estructuras sociales que dañan en lo más profundo las conquistas obtenidas por los pueblos a través de largos y difíciles procesos políticos y sociales y que impiden cualquier desarrollo posterior en esta dirección.
Y si uno da un vistazo al panorama regional, se encuentra con episodios similares que permiten explicar la falta de respeto, de honestidad y la irresponsabilidad con que algunos importantes medios de comunicación tratan hechos como el Golpe de Estado perpetrado en Honduras el pasado 28 de Junio, que aún está en proceso y cuya resolución mantiene en vilo a todos aquellos que creemos que Honduras está frente a una situación aberrante que debe ser reprobada enérgicamente.
Es notable cómo juega un papel fundamental la manera de construír la actualidad y las implicancias que estos modos de construcción tienen en la percepción de los hechos, en las decesiones a tomar, en la definición de los intereses que se terminarán apoyando (concientes de ellos o no, según la clase de información_o de desinformación_ que tengamos enfrente y en la que decidamos creer).
Es por ello que el video que comparto a continuación (subido a You Tube y perteneciente al programa Seis Siete Ocho, emitido por Canal 7) nos muestra claramente cómo dos importantes medios de comunicación, Globovisión y Telesur, construyen relatos completamente opuestos acerca del Golpe de Estado en Honduras. Desde ya, pido disculpas por algunas intervenciones en el video que no corresponden al archivo original, pero que seguramente surgieron de un error de grabación; no pude encontrar otro ejemplar del mismo video.
Volviendo al tema, cabe resaltar, en este sentido, la importancia de esos relatos porque en ellos reside la disputa acerca de la consideración más básica y de la que se desprenden importantes consecuencias: ¿ES o NO ES un Golpe de Estado?.
Parece increíble que en este punto haya lugar a dudas. Lo más triste de todo es que, definitivamente, no hay lugar a dudas; más bien hay lugar a certezas. Éstas son que detrás de los relatos que niegan el golpe hay un macabro juego de intereses sostenidos por sectores que ven con malos ojos los logros a favor de las mayorías. Estoy absolutamente convencida de que los procesos llevados a cabo por los países hermanos de Venezuela, Ecuador, Bolivia son temidos por sectores reaccionarios y conservadores que buscan construír un relato que emerge de sus profundos miedos acerca de lo que, peyorativamente, llaman los movimientos "populistas". Ese relato clama a viva voz que las verdaderas dictaduras surgen de estos gobiernos, eleigos democráticamente, inclinados hacia lo popular, que cometen el imperdonable pecado de volcarse al interés por las mejoras sociales de las mayorías y que enfrentan a los poderes concentrados. Estos sectores reaccionarios parecen vivir con el disco duro que maquina y recrea la situación de la Guerra Fría, cuando había que defender a ultranza al capitalismo (aún a costas de volverlo un poco más benévolo con el pueblo) para que los desplazados y marginados sociales no pretendan volcarse a la experiencia comunista que convirtió su discurso en realidad en 1917 (aunque no pudo mantener la lealtad a sus postulados). Sectores reaccionarios que ven ante la unión regional latinoamericana una amenaza a sus intereses y en dirigentes como Hugo Chávez un demonio, por ser elegido reiteradamente por el pueblo, atacar la renta petrolera y no ser políticamente correcto a la hora de decir lo que piensa de quien sea.
Relatos peligrosos. Relatos horrorosos. Un gobierno ilegítimo, mentiroso, obseno y represor puede esgrimir sus refutables argumentos para tratar de convencer a la población de que la sangre no es sangre, de que un golpista es un héroe de la Democracia, de que un país que vive con el toque de queda y miles de manifestantes pacíficos reprimidos por reclamar la vuelta de su Presidente constitucional, Manuel Zelaya, es un país donde todo transcurre como debe. Un discurso donde los venerables son los ciudadanos que van vestidos de blanco, apoyando el Golpe, que piden no ser un país "satélite", que piden lanzar a Chávez fuera del globo si fuera posible. La blanca pureza de los manifestantes no se viste de rojo, porque el infame ejército les deja manifestar tranquilos su descarado apoyo a un gobierno de nadies, apoyado por el poder económico, los medios de comunicación afines a ese poder y los simpatizantes de la ultraderecha.
Relatos que resignifican las palabras para volcarlas a sus fines y preferencias, que omiten datos esclarecedores para comprender ampliamente el panorama, que dan vuelta los sentidos y significados aún ante los más visibles indicadores del engaño.
La instancia diplomática en que las organizaciones internacionales y los diferentes gobiernos de la región apostaron a unir esfuerzos para restituír la democracia en Honduras no pudieron prosperar. De todos modos, cabe destacar lo fundamental de este apoyo internacional en el proceso de restitución a la vía democrática. Por otra parte, intentar negociar el Golpe sólo conducía a concesiones y legitimaciones al mismo. Pero el panorama era y es demasiado delicado como para intentar acciones más intrépidas: la represión se desató y la democracia tuvo que lamentar nuevos muertos y heridos en su nombre. El presidente legítimo, Manuel Zelaya, logró pisar suelo hondureño en el día de ayer, acompañado por una caravana; y en el sentimiento y la lucha fraternal, acompañado por los miles de ciudadanos del pueblo hondureño que no pudieron llegar hasta del lugar del encuentro por la militarización en las vías de acceso que les impidió el paso.
De no ser por el excelente trabajo de Telesur, la mayor parte de la televisación paso a paso y minuto a minuto de la delicada situación en Honduras no habría sido posible. Vuelvo al tema de mi desazón y tristeza por no encontrar en los medios y programas argentinos más importantes (siempre con brillantes excepciones como la televisión pública y algunos periodistas, intelectuales, artistas y políticos notables) siquiera el esbozo de preocupación por la ruptura del proceso democrático en un país hermano.
Más allá de todo, el pueblo hondureño, aguerrido, valiente y luchador no teme a las inclemencias, al cansancio o al hambre. No teme al fusil de un hermano hondureño que se alza sobre él olvidando sus verdaderas lealtades. Este otro relato sufre, lucha por ganar la batalla de lo discursivo, por impregnar esos espacios donde se lo ignora, por conseguir el apoyo de los defensores de la verdadera democracia.



domingo, 19 de julio de 2009

Viajes al interior.

Yo era una persona "normal". Nací en una de las épocas más "normales", consumiendo contenidos de televisión "normales", con políticos "normales" que se paseaban por los canales de televisión causando humoradas. Aprobé brillantemente todas mis materias del secundario.
Yo vivía en mi país de sueños. La infancia me abrazó con sus serpentinas de colores, me sensibilizó en un mundo falto de sensibilidad. Desde pequeña había percibido claramente la diferencia entre el sabor de la angustia del que no tiene de aquel que se asocia con la felicidad del que puede compartir. Desde inocente que me conmovía la mirada triste de un perro abandonado, la abundancia de la tierra abierta para proveernos de sus maravillas, el respeto a los pueblos originarios dueños de estos territorios, el dolor de las ásperas manos de la pobreza.
Yo vivía cómoda en ese cofre ajustado donde el aire nacarado de sueños me bastaba para respirar. Sin embargo, algo me molestaba. Echar un vistazo por el mundo, pasear la mirada por sus alrededores me llevaba a comprender que las cosas no estaban funcionando bien. Manos vacías, estómagos hambrientos, ojos cansados, cuerpos escuálidos. ¿Cuánto de actualidad mantenían aquellos hechos aparentemente arcaicos de una historia que casi no interesa porque no estuvimos allí?¿Qué significaba ser niño y adolescente en la década de los noventa estando del lado de los que no pasaron hambre como consecuencia de la profundización de las políticas de desigualdad?¿Qué significaba que al grueso de los adolescentes no nos interese la política y fuera objeto de demonización?
Sin duda, un largo proceso me llevo a desandar este camino para poder responder estas preguntas. Nunca de modo exhaustivo y definitivo. Siempre esperando encontrar nuevas comprensiones y sentidos. Ingresar a la Facultad de Ciencias Sociales me ayudó a adoptar estas miradas, que no son más que una revolución de las miradas. Uno de los días más gloriosos de mi existencia fue pisar por primera vez esa casa de estudios a la que tanto le debo.
¿Cuánto pierde y cuánto gana el que renuncia a la comodidad del sentido común para lanzarse a la revolución en el plano material y en el plano de las ideas? Yo decidí hacer mi propia revolución. Una revolución de AMOR que consiste en primer lugar en intentar hacer visible lo que estaba allí, pero oculto. Es la paradoja de quien no quiere, no sabe o no se anima a mirar. Es que mirar la mugre duele y abandonar el prejuicio cuesta. Y lo más difícil de todo es enfrentar ese proceso del darse cuenta en medio del desamparo de la propia generación. Remar contra la corriente de la propia vida y sus relaciones es la primera y más básica revolución. Convencerse a uno mismo de que es hacer justicia incorporar al listado de sueños uno que tenga que ver con la justicia social.
Y este proceso de transformación, de ser una jóven "normal" a ser una persona que intenta comprometerse desde el lugar de lo discursivo que ha elegido para intentar cambiar la realidad, puede ser representado con la metáfora del viaje.
Viajar. Ése era mi único camino, el destino en sí mismo, sin importar en qué lugar fuera a caer parada. Porque los viajes son eso, elevarse a una dimensión donde el tiempo se transforma, y la vida se pone a distancia para verla en toda su crudeza y en todo su esplendor.
Viajar era mi manera de contarme a mí misma mi propia historia. Desgarrar aquellas telas sutiles que embellecían mis tormentos para poder apreciarlos sin velos de ningún tipo. No diré “poner en la balanza”. Justamente si me alejaba, también pretendía distanciarme de esa visión cientificista de las cosas: de medidas, de leyes de causa y efecto, de sustituciones por generalización. Viajaba para hacer particular mi existencia y no para rescatar lo común de todas las vidas mortales para sumarme a ese camino predecible de desgracia. Al fin y al cabo, la historia parece dejarnos las huellas que otros actores, más o menos similares, con matices, retomarán hasta el infinito. Pero tenemos mala memoria y la historia se burla de nosotros que la despreciamos con la visión reduccionista de un listado de fechas o identificamos con próceres sobre cuyas tumbas se extiende una gruesa película de polvo.
Viajaba para desalienarme del mundo. Para desatrincherarme, respirar nuevos aires desatándome el corsete que ceñía mi menuda vida.
Lejos de las miradas habituales, ser cautiva del extrañamiento de lo que es ajeno y ver tan lejana mi vida que empezara a volverse extraña. El lado oscuro del amor. El que nos deja en penumbras, tiene algo de útil. Hay soledades de lágrimas necesarias. No fue otro que el desamor el motivo de esa especie de melancolía que me llevó a mover el cuerpo para apartarme de la inercia de sus momentos. El amor no era más que un cuestionamiento a mí misma y a la relación con el más allá de mí. Pero qué osadía hablar del amor con tanta soltura. Como si un par de frases bobas de esas que nos surgen de madrugada, con alguna amargura atravezada, pudiera dar cuenta de algo tan insondable. Quizás si bajo la exigencia, si hago un recorte, pueda hablar de una clase de amor. La más desagradecida, cínica y cruel forma… la que nunca realiza el amor, la que lo tiene en espera. Dubitando hasta lo eterno. De una herida. De miles de heridas enraizadas en un solo corazón.
Para resignificar mi vida y elevar por sobre todas las cosas los sueños más importantes. Para ordenar mis prioridades y aceptar que en el camino las palmadas en la espalda suelen ser las excepciones. El mundo es tan normal que me obligó a amar las excepciones. A esperarlas como al último tren de la noche que atravieza de punta a punta esta ciudad desalmado y en sombras, para salvarme.
Por eso viajaba. Me bastaba un lago inmóvil, un par de flores creciendo a la vera. Un viejo puente desde el cual tirar piedritas al aire. Las vías de una estación olvidada. Un alto cerro que quisiera servirme de escalera a algún lugar. La sonrisa de un viejo cansado de la Puna. Las manos callosas de una trabajadora del algodón. La templanza de un maestro rural con las botas embarradas. Un cantero con flores en medio de una plaza repleta de chiquilines. Una vuelta para mí sola en carrusel, a las dos de la madrugada. Volver a ver un sapo o una mariposa, si es que aún existen. Justicia, lluvia de sonrisas, memoria, abrazos. Cosas simples.
Los viajes nos inundan la mirada de cosas simples. Y pensar que siempre estuvieron ahí. ¿Dónde estuvimos nosotros? ¿Qué hicimos durante todo este tiempo?
Quiero compartir este ejemplar video. Para que no perdamos el camino que los grandes corazones de la vida y de la historia construyeron como causas y como ideales en la lucha por la justicia y la mayor igualdad social.



lunes, 13 de julio de 2009

Cuando el diálogo que reclaman llega, los opositores se exasperan.




Una sóla declaración al paso, mientras uno está en su casa alternando diferentes tareas y escucha la radio o ve televisión, nos puede resultar normal, para nada sorprendente. Ahora, ver ordenadamente, una tras otra, las declaraciones de funcionarios, empresarios, legisladores acerca del tan reclamado llamado al diálogo, culmina en un cóctel difícil de digerir. Todo ser humano, todo proceso social se caracteriza por algún grado de contradicción. En un punto, todos somos paradojales. Pero esta vorágine de dichos opositores que se alzan al unísono, cuya recopilación y edición por parte del programa Seis en el Siete a las 8:00 provoca este efecto de perplejidad y hasta de comicidad, es la expresión, la representación de profundos desacuerdos e intereses contrapuestos que imposibilitan que los actores sociales que reclamaron el diálogo puedan (ahora que la invitación está hecha) sumarse a ese diálogo por su entera incapacidad de comprender lo que un diálogo significa.
Cierta oposición se enfurece: el Gobierno Kirchnerista no dialoga, se cierra en sí mismo, no convoca al debate. Esta oposición instala un mensaje a través de los medios masivos de comunicación: la falta de vocación de diálogo del Gobierno es un mal para la Argentina.
Pero ¿qué es lo que esta oposición concibe por diálogo? Con respecto a los proyectos de Ley, la Presidenta Cristina Fernández ha declarado en varias oportunidades que ninguna iniciativa fue llevada adelante en su forma original, es decir, sin posteriores modificaciones que incluyeran correciones, ajustes, nuevas consideraciones que emanaran de una pluralidad de opinión. La misma polémica Resolución 125, como ejemplo actual y tal vez paradigmático, fue ampliamente debatida incorporándose en la misma cuestiones que protegían a los pequeños productores de no ser "discriminados" (en el sentido positivo de la palabra, si es que existe) debidamente con el fin de que la medida no los perjudique.
Es cierto que el diálogo es esperable y necesario en todas las instancias de la vida política, pero no es menos cierta la consideración de que atravesamos un panorama que está tejido por el conflicto de intereses entre actores diversos, debido a la aparición de un modelo que ha vuelto ha colocar en la discursividad social la palabra redistribución del ingreso. Si bien las contraposiciones de clase y de intereses son históricas, en el presente Argentina (y América Latina en general) atraviesa procesos de cambios, replanteos en los juegos de poder, revalorizando la participación de actores anteriormente excluídos del esquema productivo y del bienestar social. Todos conocemos que este proceso ha sido parcial y que los esfuerzos deben estar dirigidos a profundizar el cambio y la calidad de vida de amplios sectores de la población. Pero no por ser parcial debe ser sujeto de subestimación, sino que es una base desde la cuál apoyarse para seguir escalando en nuevas conquistas sociales.
Con el agregado de que se tomó la iniciativa de debatir una nueva Ley de Servicios Audiovisuales que nos despoje de la absurda y retrógrada ley de la última dictadura, el rescate de servicios imprescindibles para la Nación, la incorporación de jubilados a un nuevo regímen previsional. Estas acciones son conquistas del Estado en beneficio de las mayorías; y, principalmente, el ataque directo a sectores de poder que no quieren resignarse a perder.
¿Cómo conciben el diálogo representantes de partidos opositores que han declarado abiertamente que se deberían re-privatizar algunos servicios fundamentales o que son dueños o accionistas importantes de medios de comunicación o que tienen campos? La lógica de muchos de ellos ellos rasgarse las vestiduras reclamando el diálogo, pero cuando finalmente el momento ha llegado anteponen sus "peros" tan destructivos a los fines del diálogo, dudan acerca de las intenciones reales del Gobierno con este llamado, despliegan la artillería de sus especulaciones acerca de lo que no ha ocurrido aún y, posiblemente, jamás ocurrirá.
Porque el diálogo es usado como caballito de batalla y manipulado con tanta verguenza que, implícitamente, al decir diálogo se está pensando en imposición de ideas e intereses. En esta línea no avanzar en el diálogo significa que la posición y el interés particular no ha ganado la batalla. Y tampoco el diálogo, porque se atreven a despedazarlo antes de que suceda.

sábado, 11 de julio de 2009

El diálogo DEBERÍA empezar por casa, no Mirtha?

¿Qué es lo que hace que la diva de los mediodías se convierta en una mujer tan áspera ante los que piensan diferente? ¿Cómo salir airoso de un almuerzo con la Chiqui si uno comete la herejía de defender algunas acciones del Gobierno Nacional? ¿Por qué su programa es la cuna que mima a los opositores más oscuros, a las figuras más controvertidas, a los que han hecho más daño que bien a la Argentina y su democracia?

¡QUÉ PREGUNTAS MÁS IDIOTAS!

casi diría que se contestan por sí solas...

A mi Chiquita por momentos me cae simpática y en otros, me molesta profundamente la construcción que quiere hacer de las cosas. Es una diva que llega a las casas de muchas familias, de muchas señoras de barrio que seguramente la sintonizan a la hora del almuerzo o la sobremesa. Pero, sin embargo, Chiquita no deja de ser una aristócrata. Le gusta la aristocracia. Le gusta vestirse de punta en blanco y llenarse de joyas, que una mujer vestida de sirvienta le corra la silla y le alcance los papeles. De la señora Presidenta dirá, en cambio, que se arregla y gasta en ella demasiado.
A la Chiqui le gusta sentarse en la cabecera como la gran anfitriona que es, llevando el curso del diálogo por dónde más le place. De la señora Presidenta, en cambio, dirá que es soberbia y anula el diálogo. Mirtha es correcta, se horroriza de lo vulgar, se enaltece. Cuidado si la enfocan en un mal plano, le puede costar la cabeza al camarógrafo. Mucho esmero en el photoshop para que luzca siempre inmortal su belleza de juventud.
Chiquita es una diva popular, pero está lejos del pueblo. Muy lejos. En lo discursivo demoniza la corrupción, la pobreza, la mentira, el engaño. Pero contribuye con su silencio o con su apoyo explícito a personajes nefastos a seguir perpetuando segmentos de corrupción, de pobreza, de mentira, de engaño. Acaricia a la oposición más cuestionada por acciones que no son jugadas políticas del oficialismo, que son de público conocimiento, pero no se inmuta, le pasa inadvertido. Defenestra al Oficialismo que es un cáncer en nuestro país, que nada bueno ha logrado. No se conmueve ante un Golpe de Estado. En realidad, le horroriza el "populismo".
Chiquita se llama así misma democrática, pero no tiene argumentos para refutar con objetividad y dirige críticas descarnadas al oficialismo, a veces deja que alguien que simpatiza con el Gobierno pueda meter una idea y con suerte lo deja terminar . Chiquita es tan "ingenua" que asusta. Tan visceral que molesta. Tan injusta que entristece. Está al frente de un programa en un importante medio de comunicación, sin embargo, se siente tan fresca y libre que puede decir lo que quiera, opinar de lo que quiera, sin comprometerse con la verdad. Claro ejemplo de esto es que no pueda decir ni una sola medida buena de las tantas que ha realizado el Gobierno Nacional. Y me hago cargo de lo que digo con mucho orgullo, así como tengo una posición crítica frente a otras cuestiones como el INDEC; un tema del que he tenido mucha opinión opositora (hasta entrevisté a una trabajadora desplazada del INDEC), pero ninguna explicación plausible y verosímil del oficialismo. Me hago cargo de que tampoco he buscado esas otras respuestas.
Decía entonces... Chiquita no está en un programa, está en su living. Así se mueve. Así de poco se compromete con esa justicia y ese bien a su país que quiere lograr, mejor dicho que le gustaría que otros logren. Pues todo no se arregla con una donación, la herramienta más importante para hacer justicia la tiene desde lo discursivo y lo desaprovecha. Mirtha, Sú y Moria se horrorizan y despotrican, tienen tanto en común que agobian. Si por Sú fuera tendríamos la pena de muerte y con Moria nos olvidaríamos de los pobres porque levantaríamos el vidrio polarizado del auto y nos convertiríamos en "autistas", seres enfocados en uno mismo, con la armonia perfecta y el egoísmo justo para vivir en este mundo de mierda. Y, como por arte de magia, los pobres ya no existirían. Y así más energía para pensar en las nuevas terapias ortomoleculares. La vida es divina sin pobres.
Almuerzo tras almuerzo, Llambiás, Biolcati, Buzzi, De Ángeli y Miguens le van a agradecer de por vida a esta señora la cálida acogida en ese programa que tanta suerte trae. El falso campo ganó allí su batalla destituyente, tendrían que haberse animado a comer soja los infelices y contarle a los televidentes lo hermoso que es levantarse por la mañana y respirar el aire empapado de glifosato.
Pero hay cosas que no pueden esperarse de la Chiqui. Porque ella seguirá siendo una diva. Una diva popular. Alejada y divorciada desde siempre de las causas y las luchas del pueblo.

jueves, 9 de julio de 2009

Cualquier boludo habla de la Gripe A en los medios.




Saber quién es quién en el mundo de los medios es fundamental para poder saber desde dónde dice lo que dice y cuál es el sentido que quiere transmitir. Sobre todo a la hora de evaluar la credibilidad, la verosimilitud de sus enunciados y si finalmente vamos a "comprar" lo que dice. No solemos hacer este seguimiento, por lo general, consumimos sin crítica lo que los medios construyen. Así, en temas tan delicados como al salud, programas de difusión masiva sientan en sus mesas y/o paneles a personas no autorizadas para emitir opiniones acerca de esos temas.

Atención...

El programa 678 nos trae a un ´"medico sin verguenza" y una yapita como recreo.

Feliz día de la Patria!!!

martes, 7 de julio de 2009

Honduras Resiste




Un pueblo valiente, un pueblo con coraje. Debería hacernos repensar nuestro rol en cada espacio que ocupamos, la responsabilidad ante los hechos que construímos. El ejemplo hoy lo brinda ese pueblo que se manifiesta arriesgando su vida en las calles y todos aquellos en todas partes del mundo que se oponen activamente a este nefasto Golpe de Estado.

viernes, 3 de julio de 2009

Pánico no es Información.

En el día de hoy quiero traer dos videos, que resumen las formas en que, como sociedad, vivimos la pandemia de la Gripe A (H1N1). Es inevitable que tanta discursividad acerca del tema llegue a saturarnos, sobre todo cuando propician el acrecentamiento de la confusión y del temor. El mejor remedio es la INFORMACIÓN que nos proporcionará las herramientas útiles de prevención y cuidado.
¿Cuál es el límite de los medios de comunicación y la libertad de prensa?
En temas tan delicados como la salud, lo menos que podemos pedir de los medios es que se ajusten a los más rígidos parámetros de objetividad para poder llevar a la ciudadanía la única arma que tiene contra el avance de la Gripe A, y ésta no puede ser otra que la INFORMACIÓN DEBIDAMENTE VERIFICADA por especialistas.
¿Es bueno para la salud de la sociedad que los partidos opositores depositen toda la culpa y la responsabilidad en el Gobierno de turno, desligándose de la propia respecto de los temas sobre los que reclaman mayor atención? (Léase ésta como una pregunta retórica que tiene como respuesta un rotundo NO.)
La responsabilidad de las autoridades sanitarias no puede cumplir su cometido sin la debida responsabilidad de la población en las medidas mínimas y necesarias para evitar los contagios y la propagación de la enfermedad. Las campañas de información oficiales circulan por diversos medios todos los días y a toda hora; por esta razón busquemos ejercer la responsabilidad y ajustarnos a los tiempos que corren.
Si bien este tema genera mucha incertidumbre, existen datos que dan cuenta de enfermedades con mayor grado de letalidad y de contagio que no tienen lugar en las grandes pantallas. Así como también, la existencia de epidemias a lo largo de nuestra historia que tuvieron como resultado catástrofes poblacionales. La ciencia ha avansado y, aunque podamos desconfiar de ella debido a su íntima vinculación con la industria y la tecnología en función de la maximización de las ganancias, irremediablemente debemos llevar tranquilidad debido a que sus progresos nos llevan a afrontar con éxito situaciones que en épocas pasadas provocaban la muerte segura.
Muchas cosas quedan sin salir a la luz para un justo entendimiento; pero, de lo que efectivamente podemos dar cuenta, estos videos del programa 678 (emitido por la televisión Pública) nos permiten dárnos una idea de las diferentes tramas discursivas que se tejen alrededor de esta enfermedad que hoy nos tiene a todos en vilo.





El fuego en el que ardemos




"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quién se acerca, se enciende”.

Eduardo Galeano.

Simplemente, un hombre que admiro.

Esencial para aportar luz y comprensión acerca de nuestra historia.

miércoles, 1 de julio de 2009

Andando...




Asistimos a tiempos de cambio. Somos muchos los que, por nuestra ideología, sentimos una profunda decepción. Los votos no pueden cuestionarse y debemos llevar la alegría de que los comicios del pasado 28 de junio se realizaron en paz y con normalidad. Quienes esperábamos el apoyo a un Proyecto Nacional y Popular, no podemos escatimar esfuerzos ni cambiar de dirección ante el avance de un sector político que se escuda bajo el partido Justicialista, pero que se suma a la lista de políticos que deshonran las consignas populares. La crítica y la autocrítica no faltan, pues no se podría avanzar de otro modo. Pero ante la virulencia de las opiniones, la violencia de las críticas opositoras y la ceguera de una parte de la población (nótese que no uso el mal gastado término "gente") me veo casi en la obligación moral de decir algo desde esta otra vereda que también tiene muchas cosas que ventilar y verdades que contar.
Cada uno se hace responsable por su voto. De esta manera, por citar sólo un ejemplo, se espera que la gente de La Matanza le lleve al PRO sus necesidades de vivienda, salud y educación. Necesidades a las cuales ese mismo partido no pareció darle demasiada importancia en cuanto a sus asignaciones en la partida presupuestaria de la Ciudad.
Y volviendo con lo de la responsabilidad moral, hoy hablaba con un amigo y claramente me dijo algo que creo muy cierto. Sus textuales palabras fueron: "la libertad de expresión está bien para defenestrar a los Kirchner, para el resto no sirve!". De esta manera, un periodista es "independiente" si pone toda su habilidad, empeño y malicia en desprestigiar al oficialismo y mucho mejor si se refiere al matrimonio presidencial (que evoca tantos pensamientos morbosos y pornográficos en pseudo-conductores de radio a la mañana y a la tarde). En cambio, un periodista está "comprado" si deja entrever que los Kirchner, ciertamente, no hacen todo mal. Esta vara diferente con que se miden los sucesos, esta poca objetividad al momento del análisis (que no se le pide al ciudadano común ávido de coleccionar puteadas originales hacia los Kirchner, sino a los que cumplen un rol social como comunicadores en los medios) no hace mas que reflejar el escaso criterio y la falta de compromiso social con nuestro tiempo. Esta misma fórmula no se aplica a la oposición, que tiene amplia pantalla y prensa porque los medios de comunicación son manejados, en gran parte, por opositores. Pocos han sido los programas televisivos y radiales que nos han ofrecido el alivio de que una frase dicha al vuelo, por parte de algún dirigente opositor, sea retomada en la pregunta o la re-pregunta (como es el caso de Tres Poderes en aquella emisión donde entrevistador a Francisco De Narváez o algunas emisiones donde Ernesto Tenembaum se puso las pilas).
Y si rescato frecuentemente segmentos del programa "678", emitido por canal 7, es porque allí encuentro un claro ejemplo de las cosas que NO SE DEJAN PASAR. Porque en lo que respecta al "dejar pasar" y al "no te metas" los argentinos somos expertos.
Y en estos tiempos de cambio, no debe asombrarnos el rol, muchas veces nefasto, que cumplen los medios de comunicación. Basta dar como ejemplo la penosa manera de cubrir la seria noticia del golpe de Estado en Honduras por parte de C5N, para tener una idea de cómo los medios construyen actualidad y realidad social.
En estos tiempos de confusión y profunda incomprensión, nos encontramos con algunas puertas cerradas, pero con la firme conviccíón de que otras nuevas permanecen abiertas hacia un proyecto de inclusión social y de renovación política a futuro que requiere el fuerte compromiso de todos los que hoy se están formando como profesionales involucrados con su tiempo y con el futuro.
Las voces de vedettes y divas antipopulares que, paradójicamente, llegan a la casa de cada familia humilde; los augurios de pronosticadores del caos y gurúes de la patria financiera y sojera internacional, las altisonantes quejas de opositores que acompañaron y apoyaron los días más trágicos de nuestra historia reciente; los exabruptos de ciudadanos indignados porque, por primera vez en mucho tiempo, se está avanzando hacia un modelo que sacó a muchísima gente de la marginalidad y reestableció cierta autonomía nacional; y la manipulación de los medios concentrados de comunicación se oxidarán como todo lo que no tiene raíces se oxida y envejece.
Mientras tanto hay que seguir luchando por la honestidad intelectual, la democratización de la información y ser un poco la voz de todos aquellos que aún no tienen voz.